Si hay un concepto que está de moda, y adecuadamente de moda, es el de “experiencia de marca”. Ojalá y se masificara y todas las marcas en Chile apostaran por crear una experiencia de consumo superior para sus clientes, significaría que nosotros como consumidores seríamos realmente premiados por optar por tal o cual marca.
Pero primero descifrar qué es este concepto y cómo se puede crear una “experiencia de marca” potente. Primero va muy en consecuencia con tener una oferta orientada al cliente y no al producto, le irá mejor implementándolo a quienes ya cuenten con esta visión. Segundo, hay que tratar de sobrepasar siempre las expectativas de satisfacción de los clientes, en buen chileno, que el hecho de consumir me deje un sabor dulce.
El ejemplo más simple y brillante de los últimos tiempos es Starbucks. Una cosa es tomarse un café y otra muy distinta ir a tomar un café a Starbucks, y por supuesto, no es casual. Sin duda todos quienes hemos vivido esa “experiencia” estamos sacando conclusiones de lo que significa ir a estos locales. Bueno, ese es el desafío con nuestras marcas, básicamente porque genera barreras más sólidas frente a la competencia.
Lo anterior porque está comprobado que la gran mayoría de las decisiones de consumo son por emoción y no por razón, y es esta emoción la que prefiere ir a una cafetería por el internet, por la música, por la buena onda de los baristas, por conocer gente nueva, por ser “cool”, etc., ah claro, y por tomarse un café. La decisión racional sería una comparación precio/calidad del café vs el tiempo y dinero que invierto en ir a tomar el café vs prepararlo en casa, etc., una soberana lata.
Está bien, si voy a comprar una casa tal vez la elección del banco para el crédito sea racional y comparativa, pero en el 99% del resto de productos o servicio no lo es, por lo que los vínculos emocionales que me genera la marca son vitales para premiarla con mi fidelidad.
Ayer me enteré de un proyecto nuevo que tiene como consumidor final a mujeres embarazadas. No podría existir un mejor escenario para la creación de vínculos emocionales que esa, es una excelente oportunidad para tener una experiencia de marca notable. Uno podría pensar en la sensibilidad de una mujer en esta etapa, en la ilusión, la esperanza, todo el amor que siente, la magia de unos meses que quisiera inmortalizar para siempre, en la delicadeza de estas emociones, etc. Hay que mirar al cliente desde los zapatos del cliente, realmente escucharlos, permitirles co-crear la experiencia, nadie mejor que ellos sabe qué es lo que realmente quieren.
Pero ojo, como nos decía un profesor en la Universidad, “no lo digas, muéstralo”. No es cosa de un slogan pegajoso, de una palabra o de una web. Es el todo que hace posible tener un cliente feliz y dispuesto a recomendarnos a sus cercanos. El conjunto de la oferta es lo que crea una experiencia. En el caso de Starbucks es el saludo del cajero, el que te traten por tu nombre de forma distendida y respetuosa, que siempre haya una sonrisa de parte del personal, que la música sea adecuada, que el internet funcione bien, que los sillones sean cómodos, que haya azúcar rubia, canela y chocolate, y que el café tenga un buen sabor. Esto además nos indica claramente que nada se puede dejar al azar, que no hay detalles pequeños.
No existe experiencia de marca sin orientación al cliente. Obvio que todo negocio está pensado para ganar dinero, y la mejor manera de hacerlo es satisfaciendo una necesidad y sobrepasando las expectativas que el cliente tenía.
Escuchar al cliente es clave, hoy la tecnología permite hacerlo a bajo costo, hay que olvidarse un poco de los estudio de mercado que son carísimos y “salir a la calle” a escuchar qué quieren mis clientes de mi. Por ejemplo, qué diríamos a las grandes tiendas para que mejoren su experiencia de marca? Tal vez que los vendedores fuesen más amables, que no se molestaran cuando uno va a pagar una cuenta o hacer un cambio, que realmente exista un servicio de venta profesional, que los cobros en las cuentas sean transparentes, etc. Existen muchos más pero es lo que yo diría. Hagan el ejercicio con otras empresas y se darán cuenta que la mayoría de las sugerencias son fáciles de implementar y generalmente no tienen que ver con el precio.
Esto último refuerza el tema de la elección por emoción. No es el precio más bajo el que me da una mejor experiencia de marca y una mayor fidelidad, sino la generación de vínculos entre la marca y yo. Poder decir, Starbucks me entiende, sabe lo que busco a la hora de tomar un café, yo soy especial para Starbucks, me llama por mi nombre y me sonríe. Fácil cierto? No tanto, dado que tenemos serios problemas para escuchar, nos cuesta demasiado.
ESCUCHAR. Este es el primer paso para saber qué puede hacer de mi oferta una experiencia memorable. Transmitir estos conceptos a todas las personas de la empresa, para que cada uno de ellos entienda que la labor que realizan cada día le agrega valor al cliente, que estén pensando siempre cómo crear más valor, cómo sobrepasar siempre las expectativas del cliente, para así poder generar una experiencia de consumo valiosa y sostenible en el tiempo. Y una vez que se crea esta experiencia, volver a escuchar al cliente, no dejar nunca de hacerlo y, como diría Tom Peters, re-imaginar la experiencia y mejorarla, dado que los mercados y las conductas de los consumidores están cambiando más rápido que nunca.